Una escuela centrada en los jóvenes

La escuela jesusina busca conocer las necesidades de los jóvenes y organizarse para responder con eficacia y calidad, por ende lo anterior tiene repercusiones en los diversos miembros de la comunidad escolar: padres, maestros y gestores, quienes respetando sus responsabilidades de su función, todos están al servicio de los jóvenes. Ésta es una prioridad irrenunciable, que supone estas implicaciones:

  1. Nuestra Escuela es un lugar donde se acoje realmente a las personas. En primer lugar, a los jóvenes, sin discriminar a nadie. Una escuela para todos. Pero esta acogida debe ampliarse a los adultos que forman la comunidad escolar, en particular, a los padres y a los maestros.

  2. Que los centros sean lugares donde se acoja realmente a las personas. En primer lugar, a los jóvenes, sin discriminar a nadie. Una escuela para todos. Pero esta acogida debe ampliarse a los adultos que forman la comunidad escolar, en particular, a los padres y a los maestros.

  3. Que no excluya a nadie: haciendo que la organización sea flexible y que la formación que se ofrece y los métodos empleados sean los adecuados para:

    • Integrar a todas las personas en la comunidad escolar.

    • Invitar a cada uno a participar en el proyecto educativo del centro.

    • Asociar concretamente a todos los participantes en la marcha del centro.

    • Evitar los riesgos que acarrea la marginación, la exclusión.

  4. Que promueva a las personas, adultos y jóvenes, valorándolas, aceptándolas, ayudándolas y acompañándolas en su evolución personal:

    • Empleando relaciones fraternas con ellos.

    • Aquilatando las posibilidades personales de cada uno de ellos, y, sobre todo, posibilitándoles el acceso a una formación enriquecedora y valiosa que acreciente su competencia y su calificación profesional.

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