Una pedagogía preventiva

El estilo de nuestra escuela procura hacer frente a las necesidades: económicas, culturales, profesionales, afectivas, sociales y espirituales de los estudiantes. Para cada una de estas diversas formas de necesidad, el equipo de Maestros está capacitado para ofrecer soluciones, gracias a una organización, a unos contenidos, a unos métodos de trabajo y a unas relaciones interpersonales establecidas. Si, por casualidad, esto no funciona, se invita a los maestros a examinarse detenidamente para ver si con sus actitudes, sus comportamientos o sus métodos, no eran ellos la causa del fracaso.

La prevención puede, también, tener el sentido de prospección de futuro: estar vigilantes para anticiparse a las necesidades, a las nuevas condiciones. En lugar de proseguir con una cierta enseñanza, dentro de un estilo prisionero de la continuidad y del conservadurismo escolar, esforzarse por anticiparse a las evoluciones sociales, tecnológicas, científicas, religiosas... Hallar medios prácticos para liberar las fuerzas imaginativas y la creatividad. La comunidad educativa debe ser «proactiva»: evitando problemas y fracasos, adelantándose a los acontecimientos, estando presente en los momentos críticos de los alumnos... y no esperar a «reaccionar» ante hechos consumados.

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